El Diseño como Estrategia parte I

Marcelo Alvarez

Estimados, este artículo lo leí originalmente en impivadisseny, luego gentilmente Rafael Chávez del Diario Diseño me envió la continuación, el cual comparto con Ustedes.

¿Una inversion o un gasto?, ¿una herramienta o un simple substituto?…. al momento de “consumir diseño” debemos tener claro que es mas de lo que imaginamos y no por que los resultados sean siempre del exito que esperamos, sino porque la utilidad de la herramienta dependera de cuan bien sepamos usarla.

El Diseño como estrategia

¿Cómo puede una empresa enfrentarse al reto de sobrevivir -y tener éxito- en un entorno cada vez más competitivo? Cualquier persona al frente de una organización empresarial necesita tener una visión clara de hacia dónde se dirige y No hay muchas empresas que vivan una situación apacible, con suficiente demanda para su oferta, escasa competencia y amplios márgenes. Lo normal es encontrarse con mercados saturados, guerras de precios y barreras comerciales, lo que fuerza a pelearse en el barro de la reducción de costes y el beneficio mínimo. La única manera de escapar de este entorno hostil es evitar el charco donde chapotean los demás: ir por delante, llegar antes, ser diferente.

Innovación

Si durante las últimas décadas la palabra fetiche del empresarial fue la “calidad”, actualmente lo es la “innovación”. La realidad actual nos muestra de muchas formas que si queremos salir del barro de la competencia salvaje hay que huir hacia delante. Cualquier empresa europea, en estos momentos, se enfrenta a un mercado global en el que siempre hay quien tiene tecnología más avanzada, mano de obra más barata, menores barreras arancelarias, mejores infraestructuras…Innovar significa “usar la maña en vez de la fuerza”: inventar nuevos productos, servicios, procesos, tecnologías, metodologías, organizaciones… obtener la ventaja competitiva que supone llegar antes que los demás, ser diferente para ser el mejor.

Sin embargo, a menudo se asocia la innovación únicamente con la tecnología, cuando precisamente es la innovación no tecnológica -por ejemplo, el diseño- la que está más al alcance de todas las empresas, por pequeñas que sean, de cualquier sector, en cualquier situación. Además, el diseño innovador puede ser el desencadenante de la modernización tecnológica.

¿Por qué diseño?

A menudo se piensa en el diseño sólo como el fruto superficial del mismo: la apariencia estética, los valores sensoriales y emocionales, la imagen: una especie de barniz que transforma mágicamente las cosas. Sin embargo, el poder del diseño radica en el proceso, la manera de enfocar y resolver los problemas, el pensamiento que hay detrás de los resultados, más que los resultados en sí mismos. El diseño es una poderosísima catapulta para la innovación y la diferenciación.

Las empresas de todo tipo pueden beneficiarse enormemente del diseño si lo adoptan como herramienta estratégica, en lugar de pensar en él como un simple para añadir a lo que ya hacen.

¿Por qué diseñadores?

Los diseñadores están acostumbrados a enfrentarse a los problemas de una forma más flexible e intuitiva que otros profesionales, porque utilizan la creatividad como una de sus principales armas. Observan la realidad para detectar nuevas posibles oportunidades, que pueden desembocar en nuevos productos o servicios. Tienen la capacidad de materializar –o visualizar– de forma rápida y comprensible las ideas emergentes, de forma que pueden ser evaluadas y asumidas por todo un equipo. Son dinamizadores de la innovación.

En la medida en que una empresa sea capaz de asimilar, al menos en parte, el pensamiento del diseño, estará introduciendo el germen de la innovación en la organización. Trabajar con diseñadores enriquece la visión estratégica del negocio desde muchos puntos de vista, que van desde la propia identidad de la empresa hasta la comercialización de los productos o servicios. Hay que “pensar en diseño”.

Claves para adoptar el diseño de forma estratégica

1.- Implicación de la dirección.

Si de verdad se desea que el diseño impulse la estrategia empresarial, la apuesta por el diseño debe venir desde la cúpula de la organización, no puede ser decisión ni competencia de sólo un departamento o área dentro de la empresa.

2.- Integración desde el principio

Nada hay más frustrante para un diseñador que ser llamado para “apañar” lo que ya está hecho. El diseño no puede aportar todo su valor si no participa desde el principio. Si consideramos al diseño como mera cosmética, el resultado será inconsistente y superficial. El diseño ayuda a identificar problemas, a focalizar puntos clave y a depurar soluciones, de forma progresiva, hasta el modelo final.

3.- Coherencia global

El mejor diseño no puede hacer nada por la empresa si no se toman las decisiones adecuadas en todos los demás aspectos de la dirección. El diseño debe estar al servicio de una estrategia global, y no al revés. En una estrategia basada en el diseño, es especialmente importante la coordinación de esfuerzos con el área de marketing, pero también con producción y con el resto de departamentos que forman la empresa.

Por Kike Correcher
Presidente de la ADCV y Director de FILMAC

Visto en: eldiariodiseno.cl


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